Editorial. On individualism

Editorial. On individualism

Joaquina Pires-O’Brien

I had two reasons to choose individualism as a theme for the current issue of PortVitoria. The first is the disturbing revelations of ‘Operação Lava Jato’ (Operation Car Wash) in Brazil, namely the denial of many of the accused, that the benefits in kind received amounted to bribes. The second is the upcoming centenary of the Bolshevik Revolution or October Revolution of 1917 in Russia, which resulted in the establishment of the world’s first Marxist experiment and 74 years of oppressive collectivism. These two motives have a common denominator in the populist collectivist tint of the majority of the political parties in Brazil. Individualism is contrary to collectivism and also the antidote for the vice of not owning up to one’s responsibilities. However, due the populist collectivist rhetoric of politicians, individualism is often portrayed negatively as a form of egoism. The sophistry goes more or less like this: ‘If you are against the collective then you are an egotist’.

Is individualism a form of selfishness, as the populist collectivist mindset claims, or is it a simple preference for the individual, as opposed to the collective, as the liberals assert? These are some of the questions I try to answer oi my essay on individualism. In it, I stress the fact that individualism is not a kind of egoism but a recognition of the importance of taking responsibility for what we do with our lives and how we act as citizens. Although the word ‘individualism’ only appeared at the start of the 19st century, the idea of the self is frequent in ancient Greek mythology, literature and philosophy. Socrates’ statement that “the unexamined life is not worth living” resonates well with the concept of individualism. Man’s struggle to be himself resonates even better in Greek drama, as shown in Débora Finamore’s essay on Sophocles.

Brazil needs to build a culture of integrity if it wants to tackle corruption effectively. It needs good citizenship, which boils down to responsible individuals with the habit of thinking for themselves. The best way one can learn how to think for oneself is by learning the kind of things that matter to humanity, general things that are not connected to any specific occupation, otherwise known as liberal education. The British philosopher Bertrand Russell wrote in his essay ‘Philosophy for laymen’ that the knowledge of general things that are not connected to any specific skill or profession, such as history and philosophy, could improve enormously the way people think, not only about practical things but also about polemic topics. A Portuguese translation of this essay is offered in this edition of PortVitoria.

Finally, there is a small contribution to history in general, in the two book reviews selected for this edition. David A. West’s book is Darwin’s Man in Brazil: The Evolving Science of Fritz Müller (2016), is reviewed by Amy Cox Hall, while Simon Winder’s book Danubia: A Personal History of Hapsburg Europe (2013), is reviewed by Andrew Wheatcroft. West’s book is about a German physician turned naturalist who immigrated to Brazil and ended up as a collaborator of Charles Darwin. In it, one learns how Müller was attracted to Brazil, to join a new German colony established in the 1850s by Hermann Blumenau and F. Hackradt. West notes that Darwin believed that Müller’s book was “perhaps the most important contribution in support of his ideas”, an example of which being the scientist’s testing of whether butterflies are born knowing exactly which flower had nectar, or if this skill was learned. Another example was Müller’s research on predation in butterflies. Winder’s book describes the lands in Central Europe that were once under the Austrian Hapsburgs, a dynasty which played a great role not only in Europe but also in Latin America. Brazil is the common denominator of both books, namely the German immigrants it received during the nineteenth century, which, in addition to Germans proper, included other peoples from the Austrian Hapsburg Empire such as various minorities from the Galicia–Volhynia region and Pomeranians.

July 2017


Pires-O’Brien, J. Editorial. On individualism. PortVitoria, UK, v.15, Jul-Dec, 2017. ISSN 2044-8236.

Note.  Although the German immigration to Brazil started in 1818, under the rule of João VI, of the United Kingdom of Portugal, Brazil and Algarve, the bulk of it took place during the long rule of Pedro II (1825-91), from 1831 to 1889. It was facilitated by Pedro II’s links with both Austria and Germany. Pedro II, of Brazil, was the son of Carolina Josefa Leopoldina of Habsburg-Lorena (1797-1826), fifth daughter of Francis II (1768-1835), of Austria, and the last Emperor of the Holy Roman Empire. One of his daughters, Teresa Cristina,  Leopoldina Teresa de Bragança e Bourbon (1847-71), married a German prince – Ludwig August of Saxe-Corburg-Gotha (1845-1907), who was a first cousin to both Queen Victoria and her consort Albert, and was the Princess of Saxe-Corburg-Gotha and Dutchess of Saxe.

El hombre razonable

El hombre razonable

Joaquina Pires-O’Brien

‘El hombre razonable ‘es el título de uno de los 23 ensayos de mi libro publicado en noviembre de 2016 por Amazon. He escogido este tema por dos razones. El primero fue la curiosidad que tuve cuando encontré el tema por primera vez, cuando trabajaba como intérprete en un proceso de accidente de trabajo. El segundo fue la realización inmediata de lo importante que es el hombre razonable para el buen funcionamiento del Estado, y por tanto de la sociedad. Es obvio que la sociedad no puede prescindir de los individuos excelentes y de los genios, pero ella necesita también del hombre razonable, que, por conocerse a sí mismo, sabe reconocer la excelencia y la genialidad. En contraposición al hombre razonable, hay el hombre mediocre, que no se conoce a sí mismo y abraza la mediocridad simplemente por ser su zona de confort.

La idea del hombre razonable puede ser trazada desde la antigüedad. El corresponsal de la razonabilidad en la antigua Grecia era la phronēsis (φρόνησις), o sabiduría práctica; El hombre razonable de la antigua Grecia era el hombre de phronēsis. En su libro Menón, Platón muestra un diálogo de Sócrates en el que éste afirma que la phronēsis es el atributo más importante para aprender, aunque no puede ser enseñado y tiene que ser adquirido a través del autodesarrollo. Para Sócrates, el hombre poseedor de la phronēsis era aquel capaz de discernir cómo y por qué actuar virtuosamente y, además, alentar esa virtud práctica en otras personas.

Al final de la Edad Media, el filósofo Baruch Espinosa (1632-77) escribió que no hay nada más útil en el mundo que un hombre razonable. Espinosa definió al hombre razonable como el que cultiva el autoconocimiento. Para él, tal objetivo no hace al individuo más especial o menos humano, y sí, perfectamente humano. Cuanto más razonables los hombres, más útiles se convierten en la sociedad. Por la misma tabla, la sociedad es tanto más virtuosa cuanto mayor es su riqueza en ciudadanos razonables.

La descripción que Espinosa dio del hombre razonable está más para el superhombre excelente imaginado por Friedrich Nietzsche que para el hombre medio del Derecho. En el derecho inglés, por ejemplo, es un individuo de un nivel educativo razonable, pero común; Tal nivel educativo presumido no es el superior y sino el medio, aún así, suficiente para permitir una determinada capacidad de razonar acerca de las cuestiones prácticas del día a día.

La clase media es, para los filósofos políticos, el eslabón de la democracia. Cuando, en 1903 los legisladores de Inglaterra y del País de Gales incorporaron el concepto del hombre razonable en el derecho, la imagen de éste era la de un proverbial pasajero dentro del autobús de Clapham, entonces un tranquilo suburbio de Londres y lugar de residencia de ingleses de la clase media. Sucede que Clapham cambió completamente con la expansión de Londres después de la Primera Guerra Mundial. Esta expansión fue mayor en el curso del Támesis, pues amalgamó una gran cantidad de pueblos que hasta entonces poseían una existencia independiente. Los vecinos de Clapham también fueron cambiando, incluyendo el proverbial pasajero del autobús. Si elegimos al azar un autobús que hace el trayecto de Clapham a Camdem, otro ex suburbio amalgamado al Gran Londres, es muy probable que la mayor parte de los pasajeros estar formada por extranjeros que trabajan en el sector de servicios. Puede ser que muchos de esos individuos sean razonables, aunque no parezcan en nada con el hombre inglés en el autobús de Clapham, en 1903.

Así como los ingleses necesitan reflexionar más sobre su hombre razonable típico, también los brasileños, argentinos, mexicanos, etc., necesitan reflexionar sobre su hombre medio. ¿Es él mediocre o razonable? ¿Se mediocre, cómo hacer para educarlo? Si es razonable, cómo aprovechar mejor su razonabilidad?

                                                                                                                                               

Joaquina Pires-O’Brien es una brasileña que estudió en Brasil, Estados Unidos e Inglaterra, y obtuvo su PhD por la Universidad de Londres en 1991. Publicó sus primeros ensayos y reseñas en la revista Contemporary Review, entre 1999 y 2008, y A partir de 2010, en PortVitoria, revista electrónica de actualidad centrada en la cultura ibérica, que ella misma fundó y continúa editando (www.portvitoria.com). En 2016 publicó el libro El hombre razonable y otros ensayos (2016), una colección de 23 ensayos sobre los más diversos temas de la civilización occidental, en portugués y en español, y disponible en todos los portales de Amazon. US $ 9.99; Kindle ed. $2.99.